¿Cuántas edades tenés? - Endi Bresci - Regresiones a Vidas Pasadas Hipnosis Capital Federal
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¿Cuántas edades tenés?

julio 21, 2016

Este es un tema interesante, generalmente pensamos de tener una vida sola para vivir, una religión, un equipo favorito, varios amigos, etc. Pero, ¿qué pasa con la edad? ¿Es un simple dato o es algo más? 

Acá en este artículo explican que tenemos no, una, no dos, sino tres edades.


Los seres humanos tenemos tres edades. 

La cronológica, la emocional y la más oculta 
y secreta de todas: la espiritual. Filósofos y psicoanalistas hacen un análisis profundo y minucioso para aprender a distinguirlas.

Hay una novedad: los seres humanos no tienen sólo una edad cronológica y emocional; también tienen una edad espiritual.

El filósofo Guido Mizrahi abre las puertas de una reflexión sin precedentes, donde nadie queda afuera y donde basta mirarse hacia adentro para darse cuenta de que en el interior de cada ser humano hay algo más que una edad cronológica.

Desde Jung, con su visión arquetípica y espiritual de la vida, hasta Kohut (ver recuadro), uno de los doctores en Psicología más reconocidos de los últimos tiempos, se habla de que sólo a través del conocimiento de uno mismo y del estar al servicio de los otros es posible la realización humana.
Guido Mizrahi es un filósofo urbano, con los pies en la tierra, convencido de que el saber y el crecer pasan más por el dar que por el acumular conocimientos. Tiene 38 años y se graduó con una maestría en la Universidad de la Sorbona, en París. Escribió el libro No se sabe, cuentos para colorear, con relatos que nacieron de la experiencia personal con sus propios hijos, quienes ilustraron el libro que el autor asegura que escribió para aprender de ellos. Dejó de enseñar en la UBA para dar clases abiertas a todo público que incluyen propuestas originales, como asados, caminatas y desayunos. Para él la filosofía “es conexión con la vida. Si el saber sirve de algo, ese algo tiene que ser tan complejo y sencillo como ser feliz”, dice este hombre que asegura que le llevó cinco años “desaprender” lo aprendido en la universidad para lanzarse a escribir.

–¿Por qué cree que en una misma persona hay tres edades diferentes?
–Es muy simple. Preguntale a la gente qué edad siente que tiene. Muchos tienen 50 y se sienten de 20 y, en algunos aspectos emocionales, de 5. La gente tiene una edad cronológica, una edad emocional, una edad espiritual. De su edad espiritual sabe muy poco. Uno nunca crece simétricamente.

–¿Qué es la edad cronológica?
–Es la edad que más se pondera y festeja (cumpleaños, fiestas, aniversarios) porque los seres humanos ordenaron la experiencia en el paso del tiempo.

–¿Qué es la edad emocional?
–Tiene que ver con el crecimiento amoroso de una persona. No se crece en el amor cronológicamente, es decir, en el tiempo. El crecimiento emocional se relaciona con el tipo de vínculos que uno ha tenido. Cada persona se encuentra en su vida con otras personas y, de esa manera, crece emocionalmente. No es una edad que se mida por tiempo. Es una edad que se mide por la calidad de las relaciones que se ha experimentado, por el grado de amor o de dolor que predomina en uno.

–Entonces, los chicos pueden ser grandes…
–Se puede ser muy chiquito, pero grande emocionalmente. Es decir que uno puede tener 6 años, pero amar muchísimo, mucho más que un hombre de 40 o de 60. El niño de 6 tal vez tuvo maravillosas relaciones afectivas que le permitieron desplegar sus emociones y puede amar. El de 40 quizá tuvo relaciones basadas en un gran dolor que le impiden amar. Él mismo esquiva el amor por no poder tolerarlo. Entonces, es pequeño en su entrega, es decir, da poco y recibe poco.

–¿Y la edad espiritual?
–La edad espiritual es la más oculta y secreta de todas. Es una gradual toma de conciencia acerca del carácter divino que hay dentro de uno. Es un despertar. Es salir del tiempo para conectar con lo eterno aquí y ahora. Es una edad que se mide por el grado de conciencia de que uno como ser humano está conectado con las fuentes espirituales que rigen el universo. Es tomar conciencia de que uno es amado y protegido por ellas, que es finalmente un servidor de esas fuentes espirituales.

–Pero ¿cómo se logra eso?
–Para alcanzar este despertar es importantísimo haber logrado una total aceptación de las experiencias en el tiempo, es decir, no estar en discordia con lo que a uno le ha tocado ni sucedido en el transitar de la vida –padres, trabajos, enfermedades, accidentes, viajes– y, también, una sensación de goce emocional por el tipo de relaciones que uno ha tenido. Esto es así porque la edad espiritual es ni más ni menos que un sí absoluto a la vida y un goce permanente. Uno va creciendo espiritualmente con las acciones concretas que uno va desarrollando hacia los otros. Es decir que la edad espiritual se mide por el grado de servicio que uno tiene hacia los demás seres humanos. Los seres con edad espiritual avanzada se ocupan de servir a los demás.

–Cuando alguien de 30 se siente de 5, ¿eso tiene que ver con lo emocional?
–Tiene que ver con que han quedado en el camino, aún pendientes, crecimientos emocionales.

–¿Qué cosas quedaron en el camino?
–Voy a dar un ejemplo fácil. Cuando uno amasa el pan, necesita que haya calor en la cocina, una determinada temperatura en el horno, agua y harina como ingredientes básicos. Si entra en el ambiente una corriente de aire frío, el pan genera de inmediato una suerte de caparazón y no crece, no se hace grande, porque ese golpe de frío lo cierra, bloquea la cocción. Lo mismo pasa con los seres humanos: una persona se queda chica, bloqueada aunque tenga 70 años, porque no pudo en niveles anteriores conservar su estado, entregar, dar y recibir amor. Entonces, no puede expresar, no puede manifestar lo más grande que posee, y es una persona que tiene la apariencia de ser grande, pero es pequeña.

–¿Y por qué sucedió eso?
–Como de alguna forma dije antes, por la falta de afecto. Te cuento que los bonsái son aquellos seres que tienen toda la apariencia de ser grandes, pero permanecieron pequeños porque los jardineros japoneses descubrieron que, si cortaban las raíces del árbol, el árbol no crecía ni en altura ni en tamaño, sino que permanecía pequeño. En los seres humanos las raíces no son ni más ni menos que los afectos, lo que que nos agarra a la tierra, lo más concreto que tenemos.

–¿Cómo me doy cuenta de cuál es mi edad espiritual?
–Si ante ese interrogante no obtiene una respuesta, quiere decir que todavía no ha considerado que es un ser espiritual que crece y evoluciona. No se ha dado cuenta de que es algo normal; nadie está obligado, y menos en estas sociedades, a estar pensando en esas cosas cuando hay muy poca gente que le habla de eso.

–¿Se puede ser grande si uno no tiene espiritualidad?
–Desde ya que no. La espiritualidad tiene que ver con el amor, con la entrega. No es ni más ni menos que el conocimiento de sí mismo y el estar al servicio de los otros.

–¿Qué es ser grande?
–La vida humana presenta distintos niveles. Cada uno está trabajando en un nivel. Los niños de 5 en su nivel de 5, los de 40 en su nivel de 40. Ser grande consiste en saber en qué nivel está uno y hacer lo pertinente a su nivel de edad. El ser grande no implica una jerarquía cronológica: implica un conocimiento del nivel en que uno está y la no intromisión en los niveles diferentes del suyo, sabiendo que un niño sabe tanto o más que un grande. En las órdenes esotéricas o los maestros zen saben que no es maestro el que se entromete en el nivel del aprendiz. El aprendiz, a su vez, está en su nivel, y se maneja sin pretender ser un maestro, sino manteniendo su condición de aprendiz. Con lo cual, ser grande significa saber en qué nivel, en qué momento de la vida uno está, y llevar a cabo aquello que tiene que ver con el propio nivel. Es grande el que puede dar y recibir según el momento al cual la vida lo va exponiendo y es pequeño, chiquito, el que permanece cerrado.


https://azulesperanza4.wordpress.com/2005/05/08/edad-no-tenes-una-tenes-tres/



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