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HPV: vacunarse es más riesgoso que no hacerlo

mayo 8, 2014

La revista Annals of Medicine ha publicado un artículo titulado “El virus del papiloma humano (VPH), las políticas de vacunación y la medicina basada en evidencias”, firmado por los renombrados investigadores Lucija Tomljenovic y Christopher Shaw, del grupo de investigación de Dinámica neuronal de la Universidad de Britsh Columbia, Vancouver.

Ensayos clínicos en personas sanas frente a las campañas de vacunación
Tomljenovic y Shaw dicen que las vacunas representan “una categoría especial de medicamentos que se administran a personas sanas y por lo tanto la existencia de un pequeño nivel de riesgo por reacciones adversas es algo aceptable”.
Sin embargo los ensayos clínicos realizados por la empresa farmacéutica Merck son incorrectos o fraudulentos, ya que se utilizó un adyuvante de aluminio como placebo, y una solución salina, y se agruparon los resultados de las reacciones adversas al recibir el adyuvante de aluminio con los resultados del grupo que recibió una solución salina. De esta manera, se ocultó la verdadera tasa de reacciones adversas.
Si la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos aprueba los medicamentos y las vacunas por considerarlas seguras y eficaces, los pacientes se creen que lo hacen porque el nivel de riesgos es muy pequeño o casi nulo. Sin embargo, la cantidad de medicamentos que la FDA tiene que retirar cada año del mercado por daños en la salud y la cantidad de demandas que se presentan por estas causas, son inaceptables.

Poniendo en duda la ética médica
Los autores también señalan el mito del consentimiento informado, que básicamente consiste en una renuncia por parte de los pacientes una vez que han sido informados por los médicos sobre los beneficios y riesgos de aplicación.
Tomljenovic y Shaw dicen al principio de su artículo lo siguiente: “La ética médica exige que la vacunación se lleve a cabo con el consentimiento pleno e informado de los pacientes y no sólo debe limitarse a repetir lo que dice el fabricante de la vacuna”.
“Lo que resulta más desconcertante son las agresivas estrategias de marketing que hacen los representantes de los fabricantes de las vacunas, que es de donde parte la información parcial que el médico transmite al paciente, generando miedo, promoviendo así la aplicación de la vacuna… Por tanto, hasta la fecha, las entidades médicas y reguladoras de todo el mundo continuarán proporcionando información sesgada sobre el riesgo de contraer cáncer de cuello uterino y sobre la utilidad de las vacunas contra el VPH, con lo que un consentimiento bien informado sobre la vacuna es imposible de alcanzar”.

Conversaciones en torno al dinero, mientras el número de afectadas aumenta
De acuerdo con Maplight California, un sitio web que revela las influencias entre el dinero y la política, las contribuciones de los lobbys para que los legisladores apoyaran el proyecto fueron de 2.174.648 dólares, más de 28 veces la cantidad de 76.404 dólares que recibieron los lobbys que se oponían al proyecto de ley.
Tomljenovic y Shaw continúan su mensaje recordando que los profesionales médicos: “contrariamente a las afirmaciones de que el cáncer cervical es el segundo tipo de cáncer más común en las mujeres de todo el mundo, los datos muestran que esto sólo es así en los países en desarrollo. En el mundo Occidental, el cáncer de cuello uterino es una enfermedad rara, con tasas de mortalidad que son varias veces más bajas que la tasa de reacciones adversas graves (incluyendo muertes) por administrar la vacuna contra el VPH”.
[N.del T.: En este enlace se puede observar la evolución del cáncer de cérvix en los Estados Unidos]
Esto nos debiera hacer pensar, tanto a profesionales médicos como pacientes, sobre la seguridad de algunas vacunas y su eficacia.
Las políticas de vacunación deben cumplir con mayor rigor las evidencias médicas y las directrices éticas para un consentimiento bien informado.
Tomljenovic y Shaw señalan los siguientes puntos clave:
Hasta la fecha, la eficacia de las vacunas contra el VPH en la prevención del cáncer de cuello uterino no se ha demostrado, al mismo tiempo que los riesgos de la vacuna aún no han sido evaluados por completo.
Las actuales prácticas de vacunación contra el VPH en todo el mundo, con cualquiera de las dos vacunas contra el VPH, parecen no estar justificadas en cuento a los beneficios para la salud a largo plazo, ni es económicamente viable, ni hay ninguna evidencia de que la vacunación contra el VPH (incluso si se demostrase eficaz contra el cáncer cervical) reduzca las tasas de cáncer de cuello uterino, más allá de lo que la prueba de Papanicolaou ya ha logrado.
En conjunto, las reacciones adversas graves relacionados con la vacunación contra el VPH en todo el mundo incluyen muertes, convulsiones, parestesias, parálisis, síndrome de Guillain-Barré (GBS), mielitis transversa, parálisis facial, síndrome de fatiga crónica, anafilaxia, desórdenes autoinmunes, trombosis venosa profunda, embolia pulmonar, y cáncer de cuello uterino.
Debido a que el programa de vacunación contra el VPH tiene cobertura legal, la salud a largo plazo de muchas mujeres puede estar en riesgo, frente a los beneficios todavía desconocidos de esta vacuna.
Los médicos debieran adoptar un enfoque más riguroso en la medicina basada en evidencias, con el fin de proporcionar una evaluación equilibrada y objetiva de los riesgos y beneficios de vacunar a sus pacientes.
La dependencia casi exclusiva de los estudios patrocinados por los fabricantes,a menudo de dudosa calidad, como base para la aplicación de las políticas de vacunación debe ser modificado.
Se deben hacer mayores esfuerzos para reducir al mínimo las influencias de las corporaciones en las instituciones académicas y en la investigación médica, ya que esta influencia puede impedir una investigación científica imparcial en cuestiones tan importantes relacionadas con la ciencia y las políticas de vacunación.
La vigilancia pasiva de las reacciones adversas debe ser sustituida por una vigilancia activa, para así comprender mejor los verdaderos riesgos asociados a las vacunas, y en particular las nuevas vacunas.
En resumen, Tomljenovic y Shaw dicen que las políticas de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y la medicina basada en evidencias están en desacuerdo, según se recoge en la página web de SANE VAX Inc.
Se puede acceder al artículo completo en: http://informahealthcare.com/doi/pdf/10.3109/07853890.2011.645353.
Sería interesante difundir estas 12 páginas entre médicos, enfermeras y entre los que aplican la legislación estatal, entre padres y tutores, a fin de considerar la conveniencia o no de vacunar contra el VPH a sus hijas. Si tiene dificultad en acceder el documento completo puede comunicarse con la autora del mismo mandando un correo electrónico a la siguiente dirección: lucijat77@gmail.com.
SANE VAX Inc, considera que está presentándose la información de manera parcial, sin decir con claridad la relación entre el riesgo de padecer cáncer de cuello uterino y la utilidad de las vacunas contra el VPH, no siendo científico ni ético.
Estas prácticas no sirven a los intereses de la salud pública, ni reducen los niveles de cáncer de cuello uterino. Son necesarias evaluaciones independientes de seguridad de las vacunas contra el VPH y debe ser una prioridad de los programas de investigación patrocinados por el Gobierno.

Traducción: noticiasdeabajo
Fuente: http://notireiki.org.ar/hpv.htm

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