¿Meditar yo? Los beneficios de la meditación - Endi Bresci - Regresiones a Vidas Pasadas Hipnosis Capital Federal
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¿Meditar yo? Los beneficios de la meditación

septiembre 18, 2016

Andy Puddicombe vivió como un monje budista entre Birmania,India y Nepal hasta que dejó su túnica color azafrán y se convirtió en un emprendedor. Ahora se despierta en California, medita por una hora y se va a surfear. Después se dirige a Headspace, una empresa basada en una aplicación móvil para aprender a meditar que lanzó con un préstamo de US$50,000 y que hoy está valorizada en US$40 millones, crece 15% en usuarios cada mes, ha sido bajada por tres millones de personas y ha convertido el acento británico y la voz templada de Puddicombe en un gurú moderno.

Cuando se pregunta qué es meditar, muchos responden que es poner tu mente en blanco o lo asocian con algo esotérico. En realidad meditar es un término difícil de definir y cargado de distintos matices y alcances que dependen de la tradición desde donde se examine. A grandes rasgos y para efectos de este artículo, definámoslo como las distintas técnicas y prácticas para entrenar la mente o alcanzar un estado especial de conciencia.

En la tradición Vipassana uno se enfoca en observar las diversas sensaciones del cuerpo y desarrolla ecuanimidad aprendiendo a no reaccionar frente a ellas. En el mindfulness se cultiva la atención “conscientemente, intencionalmente, en el momento presente y sin prejuicios” a través de la observación de la respiración, las sensaciones y el pensamiento. En  la meditación trascendental no se practica la contemplación o el control de la mente; se emplea la repetición de un mantra (palabra o sonido que se repite para entrar en un estado de meditación). Y así hay muchísimas tradiciones (Zazen, Kundalini, Metta, Tao, etc.), cada una con sus características específicas y particulares.

De manera general, entre los beneficios más comúnmente atribuidos a las prácticas de meditación están la reducción del estrés, la depresión y la ansiedad; el desarrollo de mayor concentración y alerta; el incremento de la emoción positiva y la capacidad de sentir mayor compasión por los demás; la disminución del insomnio, entre otros.

¿MEDITAR EN LA OFICINA?

Muchos empresarios ya han escuchado del programa de GoogleSearch Inside Yourself, un curso muy popular de mindfulness e inteligencia emocional que está abierto a todos sus empleados. Ahí se enseñan técnicas prácticas para potenciar la productividad y el enfoque, pero también se abordan  temas en la línea de cómo el éxito individual depende del éxito de los colegas y cómo la compasión es uno de los componentes claves del liderazgo. Pero éste es sólo uno de los casos de cómo diversas prácticas meditativas han resonado con las demandas y exigencias del mundo de los negocios.

Hoy ya no es raro encontrar un artículo en el Harvard Business Review o el Wall Street Journal sobre la meditación y, de hecho, desde hace ya un par de años se vienen organizando distintas sesiones sobre el tema como parte del Foro Económico Mundial. La conferencia Wisdom 2.0, que se celebra anualmente en San Francisco, se ha expandido a Nueva York, siguen apareciendo nuevas aplicaciones móviles para calmar la mente (Buddhify, GPS for the Soul, Calm) y en más ciudades se abren estudios de meditación, lugares al estilo de un estudio de yoga donde la gente específicamente se junta a meditar en grupo después del trabajo.

En su libro Mindful Work, David Gelles también relata en detalle las experiencias de distintas compañías (Apple, Facebook, Virgin, General Mills, AOL, Aetna, Patagonia, Adobe, Cisco, Intel, General Motors, Huffington Post, Deutsche Bank, Target y Goldman Sachs, sólo por nombrar algunas) que han buscado incorporar la meditación como parte de su cultura empresarial y transmiten el alcance de estas prácticas y principios.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Antes de los noventa, la interpretación general era que, a grandes rasgos, el cerebro era un órgano estático. Gracias al desarrollo de la resonancia magnética ahora se sabe que en realidad el cerebro es un órgano que sí cambia, un concepto al que se le refiere como neuroplasticidad. En esa misma línea de pensamiento, distintas investigaciones apuntan a que la meditación también puede generar ese tipo de cambios físicos.

Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts sobre un grupo de personas con niveles clínicos de ansiedad encontró que 90% experimentó reducciones significativas en su ansiedad y depresión aprendiendo a meditar. Otro reportó cambios medibles en áreas del cerebro asociadas con la memoria, la empatía y el estrés después de un curso de ocho semanas.

El American Heart Association ha indicado que la meditación trascendental ayuda a reducir la presión sanguínea y también se ha documentado cómo la meditación de la compasión puede incrementar significativamente los niveles de compasión de las personas que lo practican. Este artículo en Psychology Today escrito por la directora científica del Centro para la Compasión y la Investigación y Educación sobre el Altruismo de la Universidad de Stanford tiene enlaces a muchos de los principales estudios sobre la meditación clasificados de acuerdo a los distintos beneficios.

Como bien resume este otro artículo en Scientific American: “Cerca de 15 años de investigación han hecho más que demostrar que la meditación produce cambios significativos en la función y la estructura de los cerebros de practicantes experimentados […] y ahora se está comenzando a demostrar que las prácticas contemplativas podrían tener un impacto significativo en procesos biológicos críticos para la salud física”. Sin embargo, como también se destaca en la nota, son necesarias más “pruebas controladas, bien definidas y aleatorias para aislar los efectos relacionados por la meditación de otros factores psicológicos que pueden influenciar en los resultados de un estudio”.

Para meditar no hay límites de edad, sexo, raza, condición social, religión u ocupación. Meditan desde el tenista Novak Djokovic, el director de cine David Lynch y la empresaria Arianna Huffington hasta soldados en el ejército y niños en kinder (vean este video de tres minutos que  muestra a un grupo de niños entre 5 y 6 años hablando de sus experiencias).

Incluso Vipassana, cuyo riguroso curso introductorio consiste en diez días completos en silencio (cien horas de meditación), ha sido dictado en muchísimas cárceles de alta seguridad alrededor del mundo. La película Dhamma Brothers aborda la experiencia de un grupo de hombres en una cárcel en Alabama.

The Dhamma Brothers (trailer) from Northern Light Productions onVimeo.

Las prácticas contemplativas han sido parte de la historia de la humanidad desde siempre y han estado íntimamente vinculadas a procesos de transformación de algún tipo. Hoy, que muchas veces se habla de la meditación en un lenguaje que lo presenta como ejercicio para la mente —lo que es cierto y válido—, también es bueno recordar sus orígenes y considerar el espectro más grande de cambios no necesariamente cuantificables que estas prácticas pueden aportar. De hecho, los grandes lamas budistas consideraban que calmar la mente y afinar la atención era importante en la medida en que servía para “conseguir un estado de iluminación que permitiera desarrollar una compasión profunda y duradera”.

Todos podemos tener distintas razones personales para interesarnos o no por la meditación, que a su vez responderán a nuestras creencias y necesidades. Como es natural, con el tiempo y los distintos estudios que surjan, se continuarán escuchando opiniones sobre los beneficios que puede o no puede aportar la práctica, pero una verdad inmutable siempre será que meditar es algo que nadie puede hacer por ti y algo que no se puede evaluar hasta que, sencillamente, se intenta. Tomar decenas de cursos con los más renombrados maestros o leer cientos de libros no servirán a menos que también acompañes el aprendizaje con la constancia, con esos cinco, diez o veinte minutos donde, sin juzgar, entiendas que el logro real no es nada más que mantener tu propósito diario y sentarte a hacer eso que en algún momento descartaste diciendo: ¿meditar yo?

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Existen muchas tradiciones y técnicas para meditar.  Éste es solo un breve listado de algunos de los cursos/talleres que conozco.

Vipassana Perú: El curso introductorio siempre es de diez días en silencio. Los cursos son gratuitos, se dictan exactamente de la misma manera alrededor del mundo y se organizan varias veces al año en Lima y el Cusco.

Instituto Maharishi: Se dictan cursos sobre meditación trascendental. En el Perú, el instituto ha capacitado a más de 30,000 escolares en Puno, Cusco, Lima en esta técnica, e incluso tiene un convenio con la Municipalidad de La Victoria para trabajar con escuelas en el distrito.

Conciencia Plena Perú: Éste es un centro dirigido por Manuel Kölker, facilitador de Mindfulness-based Stress Reduction (MBSR) y profesor de meditación y conciencia plena. Vivió por siete años como monje zembudista en un monasterio en Holanda. Dicta sesiones individuales y en grupo.

Mindfulness Perú: Brisa Deneumostier y Ana Loret de Mola dictan cursos y talleres sobre mindfulness.

Ashtanga Yoga Perú: El 19 de septiembre se dictará el taller de meditación ‘7 bases de la mente’ con el monje Luang Phi John.

Vida Yoga: Eric Maltz lidera una sesión de meditación todos los jueves a las 6:30. También tienen programados cursos intensivos de meditación con Nishit Patel en octubre.

Mantras Urbanos: Es una guía de bienestar holístico y vida sana en el Perú. Publican información sobre talleres y cursos.

 

http://semanaeconomica.com/latitudes/2015/08/06/yo-meditar/

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