¿Meditar yo? Los beneficios de la meditación

Andy Puddicombe vivió como un monje budista entre Birmania,India y Nepal hasta que dejó su túnica color azafrán y se convirtió en un emprendedor. Ahora se despierta en California, medita por una hora y se va a surfear. Después se dirige a Headspace, una empresa basada en una aplicación móvil para aprender a meditar que lanzó con un préstamo de US$50,000 y que hoy está valorizada en US$40 millones, crece 15% en usuarios cada mes, ha sido bajada por tres millones de personas y ha convertido el acento británico y la voz templada de Puddicombe en un gurú moderno.

Cuando se pregunta qué es meditar, muchos responden que es poner tu mente en blanco o lo asocian con algo esotérico. En realidad meditar es un término difícil de definir y cargado de distintos matices y alcances que dependen de la tradición desde donde se examine. A grandes rasgos y para efectos de este artículo, definámoslo como las distintas técnicas y prácticas para entrenar la mente o alcanzar un estado especial de conciencia.

En la tradición Vipassana uno se enfoca en observar las diversas sensaciones del cuerpo y desarrolla ecuanimidad aprendiendo a no reaccionar frente a ellas. En el mindfulness se cultiva la atención “conscientemente, intencionalmente, en el momento presente y sin prejuicios” a través de la observación de la respiración, las sensaciones y el pensamiento. En  la meditación trascendental no se practica la contemplación o el control de la mente; se emplea la repetición de un mantra (palabra o sonido que se repite para entrar en un estado de meditación). Y así hay muchísimas tradiciones (Zazen, Kundalini, Metta, Tao, etc.), cada una con sus características específicas y particulares.

De manera general, entre los beneficios más comúnmente atribuidos a las prácticas de meditación están la reducción del estrés, la depresión y la ansiedad; el desarrollo de mayor concentración y alerta; el incremento de la emoción positiva y la capacidad de sentir mayor compasión por los demás; la disminución del insomnio, entre otros.

¿MEDITAR EN LA OFICINA?

Muchos empresarios ya han escuchado del programa de GoogleSearch Inside Yourself, un curso muy popular de mindfulness e inteligencia emocional que está abierto a todos sus empleados. Ahí se enseñan técnicas prácticas para potenciar la productividad y el enfoque, pero también se abordan  temas en la línea de cómo el éxito individual depende del éxito de los colegas y cómo la compasión es uno de los componentes claves del liderazgo. Pero éste es sólo uno de los casos de cómo diversas prácticas meditativas han resonado con las demandas y exigencias del mundo de los negocios.

Hoy ya no es raro encontrar un artículo en el Harvard Business Review o el Wall Street Journal sobre la meditación y, de hecho, desde hace ya un par de años se vienen organizando distintas sesiones sobre el tema como parte del Foro Económico Mundial. La conferencia Wisdom 2.0, que se celebra anualmente en San Francisco, se ha expandido a Nueva York, siguen apareciendo nuevas aplicaciones móviles para calmar la mente (Buddhify, GPS for the Soul, Calm) y en más ciudades se abren estudios de meditación, lugares al estilo de un estudio de yoga donde la gente específicamente se junta a meditar en grupo después del trabajo.

En su libro Mindful Work, David Gelles también relata en detalle las experiencias de distintas compañías (Apple, Facebook, Virgin, General Mills, AOL, Aetna, Patagonia, Adobe, Cisco, Intel, General Motors, Huffington Post, Deutsche Bank, Target y Goldman Sachs, sólo por nombrar algunas) que han buscado incorporar la meditación como parte de su cultura empresarial y transmiten el alcance de estas prácticas y principios.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS

Antes de los noventa, la interpretación general era que, a grandes rasgos, el cerebro era un órgano estático. Gracias al desarrollo de la resonancia magnética ahora se sabe que en realidad el cerebro es un órgano que sí cambia, un concepto al que se le refiere como neuroplasticidad. En esa misma línea de pensamiento, distintas investigaciones apuntan a que la meditación también puede generar ese tipo de cambios físicos.

Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts sobre un grupo de personas con niveles clínicos de ansiedad encontró que 90% experimentó reducciones significativas en su ansiedad y depresión aprendiendo a meditar. Otro reportó cambios medibles en áreas del cerebro asociadas con la memoria, la empatía y el estrés después de un curso de ocho semanas.

El American Heart Association ha indicado que la meditación trascendental ayuda a reducir la presión sanguínea y también se ha documentado cómo la meditación de la compasión puede incrementar significativamente los niveles de compasión de las personas que lo practican. Este artículo en Psychology Today escrito por la directora científica del Centro para la Compasión y la Investigación y Educación sobre el Altruismo de la Universidad de Stanford tiene enlaces a muchos de los principales estudios sobre la meditación clasificados de acuerdo a los distintos beneficios.

Como bien resume este otro artículo en Scientific American: “Cerca de 15 años de investigación han hecho más que demostrar que la meditación produce cambios significativos en la función y la estructura de los cerebros de practicantes experimentados […] y ahora se está comenzando a demostrar que las prácticas contemplativas podrían tener un impacto significativo en procesos biológicos críticos para la salud física”. Sin embargo, como también se destaca en la nota, son necesarias más “pruebas controladas, bien definidas y aleatorias para aislar los efectos relacionados por la meditación de otros factores psicológicos que pueden influenciar en los resultados de un estudio”.

Para meditar no hay límites de edad, sexo, raza, condición social, religión u ocupación. Meditan desde el tenista Novak Djokovic, el director de cine David Lynch y la empresaria Arianna Huffington hasta soldados en el ejército y niños en kinder (vean este video de tres minutos que  muestra a un grupo de niños entre 5 y 6 años hablando de sus experiencias).

Incluso Vipassana, cuyo riguroso curso introductorio consiste en diez días completos en silencio (cien horas de meditación), ha sido dictado en muchísimas cárceles de alta seguridad alrededor del mundo. La película Dhamma Brothers aborda la experiencia de un grupo de hombres en una cárcel en Alabama.

The Dhamma Brothers (trailer) from Northern Light Productions onVimeo.

Las prácticas contemplativas han sido parte de la historia de la humanidad desde siempre y han estado íntimamente vinculadas a procesos de transformación de algún tipo. Hoy, que muchas veces se habla de la meditación en un lenguaje que lo presenta como ejercicio para la mente —lo que es cierto y válido—, también es bueno recordar sus orígenes y considerar el espectro más grande de cambios no necesariamente cuantificables que estas prácticas pueden aportar. De hecho, los grandes lamas budistas consideraban que calmar la mente y afinar la atención era importante en la medida en que servía para “conseguir un estado de iluminación que permitiera desarrollar una compasión profunda y duradera”.

Todos podemos tener distintas razones personales para interesarnos o no por la meditación, que a su vez responderán a nuestras creencias y necesidades. Como es natural, con el tiempo y los distintos estudios que surjan, se continuarán escuchando opiniones sobre los beneficios que puede o no puede aportar la práctica, pero una verdad inmutable siempre será que meditar es algo que nadie puede hacer por ti y algo que no se puede evaluar hasta que, sencillamente, se intenta. Tomar decenas de cursos con los más renombrados maestros o leer cientos de libros no servirán a menos que también acompañes el aprendizaje con la constancia, con esos cinco, diez o veinte minutos donde, sin juzgar, entiendas que el logro real no es nada más que mantener tu propósito diario y sentarte a hacer eso que en algún momento descartaste diciendo: ¿meditar yo?

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Existen muchas tradiciones y técnicas para meditar.  Éste es solo un breve listado de algunos de los cursos/talleres que conozco.

Vipassana Perú: El curso introductorio siempre es de diez días en silencio. Los cursos son gratuitos, se dictan exactamente de la misma manera alrededor del mundo y se organizan varias veces al año en Lima y el Cusco.

Instituto Maharishi: Se dictan cursos sobre meditación trascendental. En el Perú, el instituto ha capacitado a más de 30,000 escolares en Puno, Cusco, Lima en esta técnica, e incluso tiene un convenio con la Municipalidad de La Victoria para trabajar con escuelas en el distrito.

Conciencia Plena Perú: Éste es un centro dirigido por Manuel Kölker, facilitador de Mindfulness-based Stress Reduction (MBSR) y profesor de meditación y conciencia plena. Vivió por siete años como monje zembudista en un monasterio en Holanda. Dicta sesiones individuales y en grupo.

Mindfulness Perú: Brisa Deneumostier y Ana Loret de Mola dictan cursos y talleres sobre mindfulness.

Ashtanga Yoga Perú: El 19 de septiembre se dictará el taller de meditación ‘7 bases de la mente’ con el monje Luang Phi John.

Vida Yoga: Eric Maltz lidera una sesión de meditación todos los jueves a las 6:30. También tienen programados cursos intensivos de meditación con Nishit Patel en octubre.

Mantras Urbanos: Es una guía de bienestar holístico y vida sana en el Perú. Publican información sobre talleres y cursos.

 

http://semanaeconomica.com/latitudes/2015/08/06/yo-meditar/

Vampiros energéticos: claves para identificarlo y protegerse de ellos

Quienes lo ejercen tiene el poder, consciente o inconscientemente, de ocasionarles cansancio, inseguridad y desgano a sus víctimas. Cómo detectar a este tipo de gente nociva y mantenerse a salvo de su influencia negativa.

Como si fuera una aspiradora que barre con todo lo que encuentra en su camino. Así se comportan los vampiros energéticos. Se trata de gente que toma la energía de su entorno para su propio provecho. Algunos tienen esta capacidad y la usan a su voluntad. Identificarlos es sencillo. Por lo general son personas que sólo piensan en ellas mismas y se vinculan con los otros por conveniencia. Suelen acercarse a los demás para contarles sus problemas o pedirles ayuda. Se comportan como víctimas y tratan de provocar lástima.

En otros casos se trata de gente que actúa con superioridad y humilla a quienes tienen en su entorno, criticando sus opiniones y nunca valorando sus aportes. Tampoco faltan los que se encargan de halagar de forma excesiva, buscando inflar el ego de la persona a la que buscan vampirizar. En el fondo, sólo están tratando de estar junto a ellos para ver si pueden sacar algún beneficio propio.

Aunque también hay casos de personas que roban la energía de los otros pero sin tener esta intención. ¿Cómo hacer para identificarlo? ¿De qué modo uno se puede proteger de la influencia de ellos? Entremujeres consultó a Susana Sanchez y Ricardo Carrera, metafísicos y especialistas en terapias de psico-energía asistidas, para que respondan estas preguntas.

¿Realmente es tan usual este tipo de influencia negativa?

El verdadero vampirismo, el energético, es mucho más común de lo que se cree y se produce cuando una persona le roba energías a otra. Cuando se produce de forma consciente es más peligroso, pero también se puede dar de forma inconsciente.

En una entrevista mencionaron que los niños y los ancianos suelen, por distintos motivos, absorber la energía de la gente que está en su entorno. ¿Eso sería un caso de vampirismo inconsciente?

Eso es correcto. Los niños lo hacen, sin querer, porque necesitan mucha energía para llevar a cabo sus actividades. Por eso buscan, de modo totalmente natural, fuentes alternativas que se sumen a la tremenda cantidad que ellos mismos generan. ¡De ahí que canse tanto cuidar niños pequeños!

Los ancianos también toman energía de su entorno pero, a diferencia de los niños, lo hacen para autoabastecerse porque no tienen suficiente. A todos nos ha pasado alguna vez que visitamos a un anciano o anciana y lo encontramos caído y sin energías. Cuando nos vamos, la persona termina viéndose rozagante, y nosotros, exhaustos.

¿Qué otro tipo de personas puede, también, comportarse como vampiro de la energía?

Otro ejemplo clásico es el de los matrimonios con edades muy diferentes.  Tal es el caso de Hugh Hefner, dueño de Playboy. Él mantiene su propia energía vital proveyéndose de la que le aportan sus jóvenes parejas. Y eso siempre tiene efectos rejuvenecedores. En general, en este tipo de parejas no hay víctimas ni victimarios, porque la persona joven acepta ser vampirizada energéticamente, a cambio de un muy buen pasar económico.

En ese caso podría decirse que es una elección, pero cuando no es así, ¿de qué manera uno puede protegerse?

Lo primero es saber que el fenómeno existe. Tener bien en claro que el “no creer” no nos defiende en absoluto de sus efectos nocivos. Tenemos que dejar absolutamente en claro que tanto quien “cree” como quien “no cree” son ignorantes del tema en cuestión. Lo único que cambia en ellos es la buena o mala predisposición frente a ese tema.

Cuando percibamos que somos víctimas del vampirismo energético, la mejor defensa es mantenernos a una distancia mínima de 1,5 metros de la persona que la ejerce. Es prácticamente imposible que a esa distancia mínima, el fenómeno se produzca. Y, por supuesto, hacer siempre caso a nuestra intuición, eso decir a lo que percibimos más allá de nuestros cinco sentidos materiales. Esa percepción nace con nosotros, y es algo que de niños manejamos muy bien. Pero, lamentablemente, el mundo materialista nos enseña desde chicos a utilizar cada vez más la razón, en desmedro de la intuición.

La distancia puede funcionar cuando se trata de gente con la que no tenemos que interactuar con frecuencia, pero ¿qué pasa cuando quien ejerce ese vampirismo es un compañero de trabajo, por ejemplo, que se siente al lado nuestro y del cual no nos podemos alejar? O bien, ¿qué ocurre en el caso de nuestros hijos o de un familiar anciano al que debemos cuidar? ¡En esos casos no podemos ni queremos poner distancia!

Si se trata de un hijo es la ley de la vida. También nosotros vampirizamos las energías de nuestros padres cuando éramos chicos, y la cadena continúa. Pero muy distinto es el tema, cuando se trabaja cuidando niños o ancianos. En estos casos, lo mejor es instruirse en la apertura y cierre de chakras. Son ejercicios muy fáciles de hacer. Sugiero tomar un curso de Reiki, o cualquier otra técnica similar que permita controlar el flujo de energías por los chacras.

Lamentablemente, es poca la gente que desarrolla ese tipo de tareas que tiene suficiente conocimiento sobre la espiritualidad y el manejo de energías, como para autorregular sus flujos de energía. En Estados Unidos ya se incorporaron las terapias de energías en más de 2.000 clínicas y hospitales, donde permiten armonizar a los profesionales y a los pacientes antes de una intervención quirúrgica. De ese modo se aseguran que las personas cuenten con la mejor condición energética posible, algo que influye decididamente en el resultado de una intervención de ese tipo.

Creo que es muy importante difundir estas cuestiones. Primero, para que la gente sepa que el vampirismo energético existe y que con algunos ejercicios prácticos, de apertura y cierre de chakras,  se puede controlar.  Además, este tipo de técnicas básicas en manejos de energías nos van a servir también cuando estemos en sitios altamente contaminados, como cementerios, hospitales, lugares de diversión nocturna, etc. En estos lugares el riesgo no es el vampirismo, sino que las energías densas características de esas actividades se nos impregnen, del mismo modo en que caminando por el barro éste se nos pega en los zapatos y pantalones.

Siempre pensé que hacer lo que nos gusta  es una buena manera de estar protegidos. ¿Esto es así?

La mejor forma de tener una excelente energía es vibrando en la vibración que nos es propia. Eso se llama armonía. Y para vivir en armonía ayuda realizar las actividades que vos citaste: lo que nos gusta, así como llevara delante rituales que conozcamos y nos hagan bien. La mejor sugerencia es trabajar en nuestra evolución espiritual. Para hacerlo, necesitamos incrementar nuestros conocimientos y nuestra moral, que son componentes de la sabiduría. Cuanto más sabios seamos, más vamos a acercarnos a vivir en armonía.

http://entremujeres.clarin.com/vida-sana/bienestar/Vampiros_energeticos-vampiros-claves-identificarlo-protegerse-bienestar-claves-tips-consejos_0_1351065751.html

Significado emocional de los Hombros

Significado emocional de los Hombros

Los hombros representan mi capacidad de llevar una carga. Mis hombros llevan mis alegrías, mis penas, mis responsabilidades y mis inseguridades. Como cualquier otra persona, no estoy exento de llevar una carga. Si me hago responsable de la felicidad y del bien estar de los demás, entonces aumento el peso que llevo y me duelen los hombros. Tengo la sensación de tener “demasiado por hacer” y de nunca ser capaz de realizarlo todo. Puede también que tenga la sensación de que me impiden actuar, bien a causa de opiniones diferentes o porque simplemente no quieren asistirme y apoyarme en mis proyectos.

También me duelen los hombros cuando vivo grandes inseguridades afectivas (hombro izquierdo) o materiales (hombro derecha) o que me sienta aplastado por el peso de mis responsabilidades, tanto afectivas como materiales.

Tengo tanto miedo al mañana que me olvido vivir hoy. Las dificultades que encuentro, la responsabilidad de deber crear, hacer, perfeccionar, todo esto puede “aplastarme”. Puedo querer probarme que, a pesar de todo, puedo enfrentarme con las situaciones echando los hombros hacía atrás, poniendo el pecho más en evidencia, pero la realidad es que mi espalda es débil y distorsionada por el miedo.

Si la parte afectada de mi hombro se refiere a los huesos (fractura, ruptura), esto se relacionará más con mis responsabilidades fundamentales.

Si la parte afectada de mi hombro es muscular, ésto se relacionará más con mis pensamientos y emociones.

   Aprendo también a dejar circular la energía de mi corazón hasta los hombros y después, en mis brazos, lo cual evitará la rigidez y el dolor, porque mis hombros representan la acción y también el movimiento, desde la concepción hasta la materia. Pasan a través de ellos mis deseos interiores de expresarme, crear y ejecutar porque nacieron al nivel de mi corazón. La energía emocional debe dirigirse hasta en mis brazos y mis manos para realizar dichos deseos.

Si me freno en decir o hacer cosas, si me “encasillo” en vez de hundirme en la vida, si llevo máscaras para tapar mis miedos y mis aprensiones, mis hombros estarán tensos y más rígidos.

Si el hueso de mi hombro va hasta quebrarse o romperse, existe en mi vida un conflicto que es muy profundo y que toca la esencia de lo que soy.

La tensión o cualquier otro malestar que sienta en la área de los hombros me da una indicación según se trate del hombro derecho o izquierdo. Si mi hombro derecho está afectado, se trata de mi lado masculino activo: puedo vivir un conflicto o una tensión con relación a mi trabajo, a mi modo de actuar frente a la autoridad. Es el lado “recio y controlador” que gana; en cambio si es mi hombro izquierdo el que está afectado, la tensión que pueda vivir está relacionada con el aspecto femenino de mi vida, es decir creativo y receptivo, a mi habilidad por expresar mis sentimientos.

Tomo consciencia de lo que me aplasta, acepto que soy responsable de MÍ y dejo que los demás se cuiden de ocuparse de su propia felicidad. Aprendo a delegar.

Un hombro helado significa que se vuelve frío y doloroso y que está molestado en su completa utilización. Me vuelvo frío e indiferente con relación a lo que hago (justo para hacerlo?) o puedo realmente hacerlo? Existe una profunda tensión que me indica que quiero realmente hacer algo diferente de lo que hago actualmente.

También acepto aprender a vivir el instante presente, lo cual me permite aliviar el peso que llevo en mis hombros. Hago confianza al universo que atiende mis necesidades cotidianas.

Fuente: extracto del libro El gran diccionario de las dolencias y las enfermedades de Jacques Martel

http://www.periodicodecrecimientopersonal.com/significado-emocional-de-los-hombros/