El estilo de vida, cada vez más ligado a la salud del cerebro

El estilo de vida, cada vez más ligado a la salud del cerebro

Hábitos. El año pasado, un estudio planteaba su incidencia en la conservación de la memoria. Ahora afirman que un mal sueño influye negativamente.

El mal de Alzheimer tiene todavía mucho de misterio, pero cada vez más investigaciones atribuyen a los estilos de vida una incidencia que alentaría estrategias de prevención enfocadas en hábitos saludables.

Ya el año pasado, la Universidad de California había presentado a nivel mundial una investigación según la cual la mitad de los casos de alzheimer serían prevenibles al evitar siete factores de riesgo: nivel educativo bajo (que limite la actividad intelectual desafiante y estimulante), consumo de tabaco, sedentarismo, depresión, hipertensión, obesidad y diabetes. Era una variante de la tesis que coloca a la edad avanzada como el único factor de riesgo detectable e individualizable.

Ahora, el mismo centro dio a conocer un trabajo según el cual habría evidencias de una asociación entre la proteína beta-amiloide –considerada desencadenante de la enfermedad– y el bloqueo del sueño reparador y profundo.

“En los últimos años, la vinculación entre el sueño, la proteína beta- amiloide, la memoria y el Alzheimer ha ido haciéndose más evidentes”, afirmó el neurocientífico William Jagust, uno de los participantes del estudio.

A su vez, y como en un círculo vicioso, la proteína también podría afectar la calidad del descanso. “Nuestra investigación muestra que esta deposición de la proteína beta-amiloide puede conducir a un círculo vicioso, en el que el sueño se perturbe más y la memoria se deteriore”, añadió Jagust.

Aunque los datos no son concluyentes, la investigación da esperanza, destacan sus autores, ya que significaría que “el sueño podría ser una innovadora terapia para luchar contra la falta de memoria en las personas mayores e incluso contra la demencia”, afirma Walker.

Prevención y terapia

La terapia contra el alzheimer hoy es muy limitada, por lo que hay una nutrida línea de investigación orientada a la prevención. Es un enfoque diferente al del imaginario colectivo, que vincula a este mal como una “catástrofe” más relacionada con la desgracia que con el estado de salud previo de la persona, desde una concepción integral.

De todas formas, los especialistas siguen estableciendo lazos de “incidencia”, no de causa. Pero ese sólo vínculo refuerza la promoción de estilos de vida saludables, en contraposición de la desidia que fomenta el “fatalismo”, es decir, pensar que hay un destino no manejado por la persona a la que “le tocó en suerte” la enfermedad.

Los relevamientos epidemiológicos indican que a nivel mundial hay unas 33,9 millones de personas con la enfermedad de Alzheimer, una cifra que podría triplicarse en los próximos 40 años, en buena medida por la extensión de la expectativa de vida.

¿Se puede prevenir?

No hay que esperar a tener preocupantes lagunas de memoria, ni estar cerca de los 65 años, ni menos aún ser diagnosticado con alguna demencia para empezar a cuidar al cerebro.

 

http://www.lavoz.com.ar/salud/el-estilo-de-vida-cada-vez-mas-ligado-la-salud-del-cerebro

Así nacen los hábitos compulsivos

Así nacen los hábitos compulsivos

 

Mordisquearse una uña de vez en cuando puede considerarse una práctica bastante común (el 25% de la población mundial lo hace) pero cuando se convierte en un hábito compulsivo ya conforma un problema puesto que el daño puede alcanzar niveles importante para nuestra salud. Pero, ¿cómo surgen estos hábitos obsesivo-compulsivos que afectan a muchísimas personas en el mundo?

 

Desde morderse las uñas a rascarse la piel, tocarse el pelo, frotarse los ojos… los hábitos compulsivos pueden afectar a nuestra relación con los demás. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge (EEUU) acaba de arrojar luz al respecto en su estudio publicado en la revista American Journal of Psychiatry.

Según los expertos, un fallo en el “encendido” del sistema de control del cerebro podría sentar las bases de las compulsiones en el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), dejando fuera las teorías sobre que estos trastornos están causados por preocupaciones u obsesiones por parte de los sujetos, sino por una condición provocada cuando el sistema de hábitos del cerebro se vuelve loco.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores escanearon los cerebros de 37 pacientes con TOC y 33 personas sin este trastorno. Sometieron a los voluntarios a una prueba repetitiva de respuesta conductual, descubriendo que los pacientes con TOC eran menos capaces de detener sus hábitos mientras se observó una actividad cerebral excesiva en el núcleo caudado, una región que debe “encenderse” correctamente para que podamos controlar nuestros hábitos ya que participa en la modulación del movimiento.

Así, los científicos creen que las compulsiones pueden estar causadas por un mal funcionamiento en el sistema de hábito del cerebro y que estos hallazgos no son específicos para personas con trastorno obsesivo-compulsivo, sino para cualquier hábito de carácter repetitivo.

“No es sólo el TOC, hay una serie de comportamientos humanos que ahora se consideran ejemplos de compulsividad, incluido el abuso de drogas, el alcohol y los atracones. Lo que todos estos comportamientos tienen en común es la pérdida de control de arriba hacia abajo, tal vez debido a la falta de comunicación entre las regiones que controlan nuestro hábito y aquellos que, como la corteza prefrontal, que normalmente ayudan a controlar la conducta volitiva”, explica Claire Gillan, coautora del estudio.

“Mientras que algunos hábitos pueden hacer nuestra vidamás fácil, como la automatización del acto de la preparación del café por la mañana, otros van demasiado lejos y pueden tomar el control de nuestras vidas de una manera mucho más insidiosa con la formación de nuestras preferencias, creencias, y en el caso del TOC , incluso nuestros temores. Tales condiciones están entre las más difíciles de tratar, ya sea por la terapia de comportamiento cognitivo o por las drogas”, aclara Trevor Robbins, coautor del trabajo.

 

Fuente: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/asi-nacen-los-habitos-compulsivos-591418986861

Superalimentos para potenciar tu cerebro

Superalimentos para potenciar tu cerebro

El mero hecho de guardar algún tipo de información como números de teléfono, números de cuenta o cualquier dato relevante para nosotros en un archivo en nuestro ordenador, por ejemplo, puede mejorar nuestra memoria actual. Esta es la conclusión del último estudio de un equipo de investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU) y que recoge la revistaPsychological Science, sobre los superalimentos para potenciar tu cerebro. 

Según el trabajo, este acto de ahorro gracias a los archivos respaldados en otro dispositivo, ayuda a liberar recursos cognitivos que pueden utilizarse para recordar información nueva. “Nuestros resultados muestran que las personas son significativamente mejores en el aprendizaje y en recordar nueva información cuando guardan la información anterior”, afirma Benjamin Storm, líder del estudio.

Para su experimento, los científicos contaron con 20 estudiantes universitarios a los que pidieron que abrieran un par de archivos en PDF, el archivo A y el B. Cada PDF contenía una lista de 10 nombres comunes. Les dejaron 20 segundos para estudiar el archivo A antes de cerrarlo. Y luego tuvieron que hacer lo mismo con el B. A la mitad de los voluntarios se les pidió que guardaran el archivo en un sitio concreto y a la otra mitad solo se les ordenó que simplemente cerraran el archivo cuando hubiera pasado el tiempo. Los investigadores descubrieron que los estudiantes a los que se les pidió que guardaran el archivo, recordaban muchas más palabras de los PDF´s que los que lo habían cerrado nada más echarle un vistazo. Estos resultados fueron confirmados con un segundo estudio con 48 participantes.

Contrariamente al pensamiento de que almacenar datos en un ordenador nos provoca peor memoria, este estudio ha demostrado que no es así: cuando nuestro cerebro sabe que podemos acceder a esa información digitalmente, reasigna esos recursos cognitivos a otras tareas que no son la del mantenimiento de esa información, sino en la de recordar información nueva

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“Tendemos a pensar en el olvido como sucede cuando falla la memoria, pero la investigación sugiere que el olvido juega un papel esencial en el apoyo del funcionamiento de adaptación de la memoria y la cognición”, aclara Storm.

“A medida que se desarrolla la tecnología, los ordenadores y los teléfonos inteligentes están haciendo más fácil el hecho de guardar la información, y esto parece tener importantes consecuencias para la forma en que funciona nuestra memoria. Al tratar a los ordenadores y otros dispositivos digitales como extensiones de la memoria, la gente puede protegerse de los costos de olvidar a la vez que aprovecha los beneficios de la tecnología”, detalla Storm.

Fuente: http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/guardar-informacion-mejora-la-memoria-301418206872