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Terapia Hipnosis Capital Federal

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¿Qué es la hipnosis?

Es una especie de sueño provocado.

El sueño hipnótico no es un sueño verdadero, sino que constituye un estado neuropsíquico especial que tiene una extraordinaria semejanza con el sueño.

La hipnosis es un estado mental o de un grupo de actitudes generadas a través de un procedimiento llamado inducción hipnótica.

Usualmente se compone de una serie de instrucciones y sugerencias preliminares.

Dichas sugestiones pueden ser generadas por un hipnotizador o pueden ser autoadministradas (autosugestión).

El uso de la hipnosis para uso terapéutico se conoce como hipnoterapia.

Se denomina hipnotizador al individuo que es capaz de provocar el sueño, e hipnotizado al individuo que lo sufre.

A menudo se dice que hay tantas definiciones de hipnosis como de hipnotizadores.

Los investigadores y los médicos poseen requerimientos distintos para las explicaciones de la hipnosis, de modo que el foco de las teorías desde estos respectivos campos puede variar enormemente.

Una distinción fundamental en la teoría de la hipnosis, puede estar entre el acercamiento de la hipnosis al ‘estado’ y al ‘no estado’.

Los defensores del ´no estado´ creen que la hipnosis en un estado de conciencia alterado, mientras que quienes defienden el ´estado´ creen que los efectos hipnóticos son producto de procesos psicológicos más mundanos como la absorción y la expectación.

La Asociación Americana de Psicología (AAP) – American Psychological Association (APA) esencialmente un consenso de un amplio rango de investigadores y médicos, continúa neutral en esta discusión.

Típicamente la hipnosis está envuelta en la introducción del procedimiento durante por el cual el sujeto es informado de que se le van a presentar experiencias imaginativas.

La inducción hipnótica es una sugestión inicial extendida para usar la propia imaginación, y puede contener elaboraciones posteriores a la introducción.

Un procedimiento hipnótico se usa para incitar y evaluar respuestas a las sugestiones.

Al usar la hipnosis, una persona (el sujeto) es guiada por otra (el hipnotizador) para responder a sugestiones por cambios en experiencia subjetiva, alteraciones en la percepción, sensación, emoción, pensamiento, o comportamiento.

Las personas también pueden aprender auto-hipnosis la cual es el acto de administrarse procedimientos hipnóticos uno mismo. Si el sujeto responde a sugestiones hipnóticas, generalmente infiere en que se ha inducido hipnosis.

Muchos creen que las respuestas a la hipnosis y a las experiencias son características de un estado hipnótico. Mientras que algunos creen que no es necesario usar la palabra hipnosis como parte de una inducción hipnótica. Otros lo ven como esencial.

Dependiendo de la meta del practicante y los propósitos de la investigación clínica los procedimientos y las sugestiones usadas diferirán.

Tradicionalmente los procedimientos están relacionados con la relajación, aunque ésta no es necesaria para la hipnosis y se puede usar un amplio rango de variedad de sugestiones incluyendo las que permiten estar más alerta.

Sugestiones que permiten extender la hipnosis para ser determinada comparando escalas de respuestas estandarizadas pueden usarse en ambos ajustes, clínicos e investigadores.

Mientras que la mayoría de los individuos responden al menos a algunas sugestiones, la puntuación en escalas de rangos estandarizados va desde alta a insignificante.

Tradicionalmente las puntuaciones se agrupan en categorías de, bajo, medio y alto. Como es el caso de otras medidas de escalas positivas de las construcciones psicológicas como la atención y el conocimiento, la evidencia de haber conseguido hipnosis, aumenta con la puntuación individual.

Mecanismo y aplicaciones de la hipnosis

Algunos supuestos indicadores hipnóticos y cambios subjetivos pueden conseguirse sin relajación o larga inducción hecho que aumenta la controversia y nacen intensos debates que rodean el tema.

Algunos científicos han disputado sobre su existencia, mientras que otros insisten en ambos, su realidad y valor. Una fuente de controversia ha sido la gran variedad de teorías tradicionalmente divididas entre campos de ‘estado’ y ‘no estado’.

Esta controversia puede decrecer debido a que las modernas técnicas de ‘imagen cerebral’, ofrecen esperanza para un aumento del entendimiento de su naturaleza y el valor de ambas perspectivas es altamente reconocido.

Las aplicaciones en las que puede ser usada varían ampliamente. Se enfoca eventualmente a los sujetos haciendo parecer a la audiencia que éste está despierto o, popularmente conocido, como en trance.

Durante la actuación, éstos parecen obedecer las órdenes del hipnotizador, llevando incluso a cabo comportamientos que normalmente no realizarían.

Por otro lado, las aplicaciones hipnóticas en los campos de la salud, la psicología y la medicina, a menudo se experimentan diferentemente.

La evidencia apoya su uso clínico para controlar el dolor, el peso, el tratamiento del Síndrome de intestino irritable y como adjunto para el comportamiento cognitivo, además de otras terapias.

La hipnosis misma no es una terapia, pero es efectivamente usada como adjunto a otras terapias. Por lo tanto la hipnoterapia es menos preferible que el uso de técnicas relacionadas con la hipnosis como parte de un paquete integrado psicológico.

Hay que destacar también la profunda vinculación de la hipnosis con el efecto placebo observado en las investigaciones con fármacos, puesto que se logran cambios en la patología o en los síntomas investigados, sin que la droga o tratamiento investigado haya sido el agente de cambio.

La hipnosis clínica en sí misma está basada en una modalidad vincular de relación bipersonal o multipersonal, y debemos verla también como una forma de comunicación.

Una forma de comunicación donde el terapeuta se comunica con el mundo de su paciente, a través de vivencias que provoca en él por medio de la palabra.

Tomando como elemental punto de partida el comunicar en primer término sensaciones de reafirmamiento, de seguridad, de cuidado, consideración y respeto.

De este modo a través de esa relación de comunicación, permite que el paciente atenúe sus mecanismos de defensa de vigilia y se permita alcanzar un estado de intensa serenidad física y mental, de tranquilidad, un profundo estado hipnótico al volcarse sobre sí mismo.

Desde esta óptica la hipnosis clínica se la puede ver claramente como un fenómeno de comunicación Suigeneris, específico especial, que evoca la comunicación de un ser protegido y de un protector, totalmente desprovista de elementos mágicos o de presunta posesión de poderes por parte del hipnoterapeuta.

No existe la posibilidad de posesión de poderes, pues del mismo modo que una persona alcanza un estado de trance mediante la labor de un hábil psicólogo o hipnólogo también puede alcanzar ese mismo y profundo estado con el empleo de un reproductor de sonido, y claramente se puede convenir que un aparato reproductor por más electrónica y tecnología que tenga, no puede poseer poderes mágicos de ninguna naturaleza.

La hipnosis por un lado sigue siendo investigada y aplicada en su forma clásica, pero al mismo tiempo ha generado nuevas disciplinas y líneas de investigación.

Entre ellas, se ha desarrollado la programación neurolingüística o PNL, así como también, a su vez producto de la PNL, la técnica EMDR.

Hipnosis y ciencia

Aunque la ciencia se ha interesado desde hace largo tiempo por la hipnosis, la utilización más o menos genuina de la hipnosis como parte de espectáculos (mentalismo) o terapias alternativas, así como su propia naturaleza (la de una experiencia personalísima y difícilmente reproducible en condiciones experimentales mensurables y normalizadas) ha hecho que la mayor parte de la bibliografía producida en su torno no tenga la consideración propia de las disciplinas científicas, sino de las pseudociencias.

El advenimiento de técnicas de escáner cerebral ha permitido una mejora de los conocimientos sobre hechos en torno a este fenómeno, como la obtención de imágenes del funcionamiento del cerebro en estas condiciones particulares.

Hipnosis y tabaquismo

El principal uso “terapéutico” de la hipnosis en el mundo es ayudar a dejar de fumar.

La hipnosis ha ayudado a dejar de fumar a muchos miles de personas en el mundo desde hace más de cuarenta años.

El mismísimo Allen Carr autor del libro “es fácil dejar de fumar, si sabes cómo”, dejó de fumar asistiendo a una sesión con un hipnotizador, y creó su método “easy way” en el que se incluye una sesión de hipnosis.

Aunque existen otros métodos más puros desde el punto de vista técnico como el método “mejor sin fumar” creado por Germán Rehérmann que sólo se vale de la hipnosis y no implica esfuerzo alguno por parte del hipnotizado.

La riqueza de la hipnosis como técnica para ayudar a la deshabituación del tabaco es múltiple, por una parte porque merma el deseo al mantener la concentración dirigida a otros estímulos, por otra modifica la percepción del tabaco haciendo que se vea lo que realmente se estaba fumando, y por otra elimina completamente la ansiedad permitiendo superar el síndrome de abstinencia sin dificultad ni sufrimiento.

La hipnosis es el método más eficaz según ratio para dejar de fumar.

Hipnosis y fobias

La hipnosis es con diferencia la técnica menos invasiva en el tratamiento de fobias de toda clase.

Desde la simple sensación de rechazo que producen algunos insectos al pánico que impide volar en avión (aerofobia), o salir solo a la calle (agorafobia) todos los miedos se pueden corregir rápidamente mediante el uso de la hipnosis.

Las terapias más modernas de intervención en fobias normalmente no requieren más de una par de sesiones o tres para dejar atrás cualquier miedo por arraigado que esté.

Hipnosis y obesidad

La Hipnosis puede ser útil como una terapia para la pérdida de peso.

En un análisis que se llevó a cabo en 1996 en que se combinaba hipnosis con terapia cognitiva-conductual TCC se encontró que las personas que usaban ambos tratamientos perdían más peso que aquellas a las que únicamente se les aplicaba TCC.

Uno de los tratamientos que aprovecha la hipnosis como herramienta para combatir la obesidad es la banda gástrica virtual.

Hipnosis y dolor

Pierre Rainville, profesor de la Universidad de Montreal, ha sido el primero en investigar las relaciones entre hipnosis y dolor gracias a las técnicas de tomografía axial computarizada.

Ha demostrado que un estímulo de la misma intensidad física, juzgado doloroso por los sujetos en estado de vela normal y no dolorosos cuando estos mismos sujetos estaban bajo hipnosis, evoca modificaciones de actividades en el Córtex cingular anterior, una región medial del córtex prefrontal.

Esta región es conocida por su pertenencia, entre otras, a la matriz del dolor, un conjunto de regiones del cerebro cuya actividad aumenta por una actividad dolorosa. Este estudio ha recibido numerosas confirmaciones experimentales.

Stuart Derbyshire y su equipo han utilizado por su parte una sugestión hipnótica de hiperalgesia a fin de contrastar las actividades cerebrales evocadas por un dolor imaginado y las de un dolor inducido bajo hipnosis.

Concluyen igualmente que la sensación subjetiva de dolor y el sentimiento desagradable que le es asociado se refleja en la actividad del cortex cingular anterior.

Este estudio aporta un argumento claro en favor de la veracidad de inducir un dolor sin algún estímulo físico sin que él sea imaginado o imaginario.

Esta conclusión debe sensibilizar a ciertos médicos o prácticos para revisar su juicio sobre que algunos dolores que calificaban hasta el momento como ficticios. Este estudio ha sido enriquecido, entre otros, por un estudio finlandés conducido por Tuukka Raij y publicado en 2005.

Hofbauer ha realizado una experiencia en TEP publicada en 2001, con una sugestión que conduce sobre la sensación dolorosa y no sobre el carácter desagradable de esta sensación como era el caso en el estudio de Rainville.

Ha puesto en evidencia una modulación de la actividad en los cortex somato-sensoriales y no en el cortex cingular anterior poniendo así en evidencia la importancia de la sugestión.

 

Hipnosis y atención

Los dos estudios que han abordado esta cuestión con exactitud son los de Raz y Egner, presentados en 2005. El primero ha mostrado una baja de la actividad del cortex cingular anterior normalmente implicado en la detección de conflictos.

El estudio de Egner ha mostrado un aumento de la actividad del cortex cingular anterior en situación de conflicto.

Estos resultados a primera vista incompatibles ilustran al contrario la importancia de las condiciones de estudio de los fenómenos hipnóticos, ya que en el primer caso una sugestión fue realizada bajo la norma “el texto que aparecía era de una lengua desconocida” mientras que la segunda no hacía ninguna sugestión directa de una norma.

Estos dos estudios confirman que no existe una base cerebral de la hipnosis, sino que las actividades cerebrales son dependientes de la sugestión hipnótica utilizada.

Hipnosis y memoria

Mientras que algunos estudios sostienen que la hipnosis no mejora la capacidad de recordar, otros estudios también aseguran que la hipnosis mejora la capacidad de recordar e incluso de nombrar detalles que conscientemente no se habían recogido.